Esta es una de las salsas más características
de la gastronomía mexicana. Fresca, con un picor agradable y un aroma a huerta
que la hace deliciosa; es perfecta para aderezar
tacos, enchiladas, fajitas o nachos. Además es uno de los ingredientes más
importantes en la preparación de los chilaquiles, un plato riquísimo y tradicional
como esta misma salsa.
Ingredientes
1 kilo de tomatillos (Tomate verde y de
pequeño tamaño)
3 chiles jalapeños (si le gusta el picante
puede poner más cantidad)
1 cebolla grande
4 dientes de ajo
4-5 cucharadas de cilantro fresco
Sal
½ cucharadita de comino
1 pizca de orégano
100 ml de caldo de verduras (Si es casero,
mucho mejor)
Preparación
La preparación de esta salsa tiene dos
modalidades:
La primera se trata de cocer en un poco de caldo los ingredientes, licuarlos y volver a cocinar.
La primera se trata de cocer en un poco de caldo los ingredientes, licuarlos y volver a cocinar.
La segunda, es la que detallo más abajo y se
trata de asar o tostar los ingredientes para que de esta forma adquieran un
sabor más intenso.
Yo la he preparado de ambas formas y queda
buenísima. Pero si el tiempo escasea, me suelo decantar por la primera y les
aseguro que no va en desmedro del sabor o la calidad de la salsa.
De hecho, esta receta me la dio una amiga mexicana que es una autentica crack en la cocina.
De hecho, esta receta me la dio una amiga mexicana que es una autentica crack en la cocina.
Vamos con la receta:
Lo primero que haremos será lavar los tomates
y los chiles. Los escurriremos y reservaremos.
(El tomatillo mexicano no se encuentra fácilmente
en Madrid. Lo que yo hago cuando necesito algún ingrediente exótico, es
encargárselo al verdulero de mi barrio y él me trae el pedido de Mercamadrid.
Otras veces he optado por comprarlos enlatados y francamente creo que no están
nada mal.
Y con los chiles un poco de lo mismo, si no los consigue frescos en el mercado puede utilizarlos en conserva. Se adquieren en las grandes superficies en la sección de alimentos del mundo.)
Y con los chiles un poco de lo mismo, si no los consigue frescos en el mercado puede utilizarlos en conserva. Se adquieren en las grandes superficies en la sección de alimentos del mundo.)
Después corte la cebolla en 4, sin pelarla y con
un tenedor machaque suavemente los dientes de ajo que tampoco habremos pelado. Póngalos
en una sartén antiadherente con un par de gotas de aceite y dórelos por todos
lados.
Siga el mismo procedimiento con los tomates y
los chiles. Cuando todas las verduras estén doraditas las quitará del fuego y las
dejará enfriar a temperatura ambiente; una vez fríos los ingredientes,
procederemos a pelarlos y trocearlos.
Los incorporaremos al vaso de la licuadora y
trituraremos con el caldo de verduras.
(A mi me gusta dejar algunos trozos, creo que
queda mucho más rico y parecido al original, el que se hace con molcajete o
mortero.) Añadiremos el cilantro, el comino y la pizca de orégano.
Nuevamente verteremos el puré sobre la sartén
y daremos otro hervor a la salsa. Dejaremos
reducir y salpimentaremos. Removeremos bien y dispondremos en cuencos
para servir en la mesa o envasaremos para su posterior utilización.
Espero que les guste








